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EDUCACIÓN NO FORMAL … PERO NECESARIA

EDUCACIÓN NO FORMAL … PERO NECESARIA

Durante muchos años la educación no formal se ha visto con cierto menosprecio, como un tipo de aprendizaje secundario, para pasar el tiempo haciendo algo bonito o simplemente para mantener ocupados a los niños mientras los padres realizaban otras actividades.

Este concepto está cambiando. Y un síntoma de este cambio es que por primera vez la educación no formal es reconocida por la ley educativa

La actual ley de educación, LOE modificada en 2020 (LOMLOE) así la define, menciona y le otorga importancia:

Artículo 5 bis.

«La educación no formal en el marco de una cultura del aprendizaje a lo largo de la vida, comprenderá todas aquellas actividades, medios y ámbitos de educación que se desarrollan fuera de la educación formal y que se dirigen a personas de cualquier edad con especial interés en la infancia y la juventud, que tienen valor educativo en sí mismos y han sido organizados expresamente para satisfacer objetivos educativos en diversos ámbitos de la vida social tales como la capacitación personal, promoción de valores comunitarios, animación sociocultural, participación social, mejora de las condiciones de vida, artística, tecnológica, lúdica o deportiva, entre otros. Se promoverá la articulación y complementariedad de la educación formal y no formal con el propósito de que esta contribuya a la adquisición de competencias para un pleno desarrollo de la personalidad».

¿Por qué es importante la educación no formal? 

Si entendemos la educación como el proceso por el que el ser humano se perfecciona en todos y cada uno de los ámbitos del ser (intelectual, físico, moral, social, afectivo y espiritual) aprendiendo, asimilando y aplicando conceptos, habilidades, valores, creencias y hábitos, cuesta mucho restringir este desarrollo al ámbito escolar (entendiendo como escolar cualquier tipo de institución de educación reglada y legislada desde los cero hasta la edad adulta). 

Hemos de ser conscientes de que el ámbito de la educación formal o escolar por muchos aspectos educativos que pueda abarcar está destinado a crear una cultura común de aprendizajes útiles a la sociedad y políticamente aceptados. Ante esta realidad son muchos aspectos del conocimiento que pueden quedar fuera de los currículos oficiales o de los contenidos mínimos establecidos para obtener una determinada titulación. Y muchas veces, aunque estos aprendizajes tengan una vía de educación formal, se suelen presentar con unos contenidos y unos tiempos de realización bastante rígidos que no se adecúan a los tiempos y las necesidades de la persona. Por ejemplo, aunque existan ciclos de Formación Profesional con contenidos culinarios, a no ser que te vayas a dedicar profesionalmente a algún campo relacionado con la cocina y la alimentación, puedes tomar clases de cocina por la vía de educación no formal desde los seis años hasta clases para adultos mayores, sin prisa y sin la presión de conseguir unos determinados aprendizajes en un tiempo concreto que condicione la obtención de una titulación oficial. 

Los campos de conocimiento de la educación no formal pueden llegar a ser mucho más numerosos a la vez que específicos adecuándose a las necesidades, motivaciones e intereses de aprendizaje de cada individuo. Son aspectos en los que la persona se siente motivado a aprender debido a gustos e intereses particulares. Estos aprendizajes pueden llegar a ser tan motivadores porque ofrecen satisfacciones fuera del tiempo laboral que dan otro sentido a su vida.

La finalidad de la mayoría de los ámbitos de la educación no formal se enmarca en la educación para el ocio y el tiempo libre (hobbies) y, actualmente, también dentro del voluntariado social: personas que tienen un hobbie y lo ponen al servicio de los demás de forma desinteresada. 

Cualquier campo de conocimiento puede tener su reflejo en la educación no formal, desde la cocina hasta la cerámica, desde el bricolaje hasta la investigación de la historia del pueblo de los abuelos, desde el cuidado de la naturaleza y la ecología hasta la atención a migrantes, desde la práctica del fútbol hasta la observación de las estrellas. 

La educación no formal puede realizarse en cualquier momento y en cualquier edad. En el caso de los niños y niñas menores de seis años se requiere que los profesionales que atienden a estos niños y niñas posean los conocimientos en el área correspondiente a la vez que también deban tener conocimientos y habilidades específicas para trabajar con niños y niñas de estas edades. Es por ello que el Técnico Superior en Educación Infantil estará también capacitado para trabajar en el ámbito no formal con menores de seis años, poniendo a disposición de los menores sus habilidades para el trato y el manejo de grupos de esta edad siendo conscientes de las necesidades específicas de la educación infantil. De esta forma ayudará a complementar adecuadamente la educación recibida en los centros escolares y permitiendo que el menor desarrolle una vida más plena y satisfactoria.

Cursando el ciclo de Técnico Superior en Educación Infantil podrás conocer las necesidades educativas de los niños y niñas menores de seis años tanto en educación formal como no formal.

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